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lunes, 2 de noviembre de 2020

Ser raro no es nada raro, Cacahuete


Contesta a las siguientes preguntas.

1. Ser raro no es nada malo porque...
       a) ...aunque da mucho miedo, yo ya lo he superado.
       b) ...ser raro es algo muy poco corriente. Muy poca gente es rara.
       c) ...ser raro significa ser diferente y todos somos diferentes al resto de compañeros y compañeras.
       d) ... los únicos raros son los marcianos.
2. Tú tienes diferencias con los demás. Cada uno tiene sus defectos y sus cualidades. Di tres cualidades que poseas tú. Ahora, di tres cualidades de un o una compi de tu clase
3.  Somos diferentes por eso es divertido formar pandilla. ¡Todos y todas tenemos el mismo derecho a jugar, si nos apetece! ¿Son tus amigas o amigos diferentes a ti?¿Qué cosas buenas tienen tus amigos o amigas?¿Por qué te gusta jugar con tu pandilla? 

Descarga y colorea estos dibujos:




domingo, 1 de noviembre de 2020

La otra familia de Fausto Tikismiquis


Mi abuelo se llamaba Fausto, Fausto Tikismiquis

Me parezco a él en las facciones de la cara marcada por el fuego de los infiernos,  por eso tenemos ambos un fuerte carácter, otro día os contaré lo de los infiernos. Días antes de mi nacimiento, el abuelo Fausto, abandonó a los suyos y fue enterrado en el cementerio sobre el monte de las ánimas. En herencia me dejó una maleta con fotos con seres extraordinarios que conoció durante su vida de empresario del circo.

De vez en cuando se me aparece su fantasma y charlamos un rato, yo le digo:

-         Hola, abuelito,  ¿qué tal? ¡Cómo me hubiese gustado conocerte en persona!

-         A mí también pero tuve que partir pronto. Espero que cuides de mis recuerdos, aquellos que guardé en una maleta y que está ahora en tu poder.

-         Si, abuelo, llevo tiempo observando los detalles en las fotos de tus amigos del circo  e intentando deducir cómo serían sus vidas…

-         Muchos llamaban monstruos a mis amigos porque tenían el cuerpo deformado pero me gustaría contarte sus historias para que vieras que no eran más felices o infelices que el resto de los mortales y que tenían los mismos sentimientos…

Poco a poco, mi abuelo me fue contando las historias de aquellos personajes extraordinarios:

Charles  Caracortada

 

   Ciego hasta los diez años, Charles decía que su discapacidad le había enseñado a ver la auténtica naturaleza de las personas.

   A los nueve años, se desfiguró la cara con la rama de un rosal. Sus padres lo obligaron a llevar una máscara para ocultar sus cicatrices.

   El pobre rara vez salía de la lujosa mansión donde vivía.

Cada año, el circo que yo dirigía, Compañía Karpuzzi se llamaba, pasaba por las afueras de la ciudad y permanecía allí unos días.

A los 17 años, Charles se armó de valor y saltó por la ventana de su dormitorio para asistir al espectáculo. Cuando nos vio, quedó tan impresionado que quiso venir con nosotros. 
 

Sofía Taviani

   Nacida en una familia muy pobre. Sus padres la rechazaron al ver su extraña constitución física, ya que estaban seguros que no podría trabajar en las tareas del campo. Dudaron entre dársela de comer a los cerdos o venderla al mejor postor.

Una mañana, mientras chapoteaba en el barro, el alegre balbuceo de Sofía atrajo a un carpintero que pasaba por el lugar. Como su mujer no podía tener hijos, se la llevó a su casa.

Aquellas personas la cuidaron hasta la edad de cinco años. Pero un día el carpintero se hirió gravemente su mano. En consecuencia no pudo trabajar y cuidar de la niña. A espaldas de su mujer, se la vendió al señor Alexandre por unos cuantos sacos de trigo.

Sofía pudo escapar cuando fue mayor de aquel ricachón terrateniente que la tenía esclava. Por suerte dio con la compañía Karpuzi, donde pudo desarrollar sus maravillosas cualidades de trapecista.


Oliver Béguin

La primera vez que Oliver entró por la puerta del circo, causó miedo a los artistas que allí estaban. Sus manos eran tan enormes que podía esconder en ellas una cabeza humana.

Fausto se acercó temblando y le ofreció su mano. Al estrecharla, mi abuelo, sintió su piel tan rugosa como la de un hombre de 100 años. Entonces el gigante sonrió y su sonrisa hizo que todos cambiaran de opinión, ya que era un ser encantador, con un corazón enorme.

Cuando pasábamos cerca de un bosque con los carromatos del circo, Oliver se perdía durante unas horas y se ponía a hablar con los pájaros. ¡Entendía su lenguaje!

Eugenie Forest

A los diecinueve años era una belleza deslumbrante. Apasionada por la moda, ella misma se confeccionaba sus tocados y sombreros

Eugine tuvo un sinfín de pretendientes, pero a su juicio, ninguno tenía encanto. Los consideraba “del montón”.

   Ella escribió una carta a cada enamorado, algo triste, les hacía ver por qué solo ellos se habían fijado en su belleza y no en sus extraordinarias cualidades que poseía.

Maguy Christal

Maguy no lloró al nacer. Todo el mundo tenía los ojos clavados en la preciosa niña, por temor a que no se despertase. Afortunadamente empezó a respirar a pleno pulmón. Ya observaba la vida con un solo ojo curioso y profundo.

Todos convinieron en afirmar que Maguy era la más adorable de las niñas. Su buen humor no se alteraba con caprichos ni llantos cuando jugaba con las flores e insectos del jardín.

 Solo tenía un pequeño defecto: le gustaba arrancarle los ojos a sus muñecas.

Sébastien Béguin

A los dos años, Sébastien se mantenía en pie. Bien es cierto que necesitaba ayuda para levantarse, pero una vez erguido, no había viento o tempestad que pudiera desestabilizarlo.

Sébastien aguardaba con paciencia a que su cuerpo se desarrollara. Soñaba con bailar. Pero ningún profesor lo aceptó.

Un otoño se le ocurrió ir a vendimia cerca de casa. Enseguida se convirtió en el mejor pisador de uvas recién cortada. Al año siguiente, todos los viñadores querían contratarlo.





Blanche Cornut

Blanche se pasaba la vida entre sus libros. Tan solo por la noche salía de su jaula dorada y, a la luz de la luna, le contarme todo lo que había leído, y aprendido, en sus lecturas.

A causa de su mala cara, la llamaban “la vampira”.  Apenas tenía amigos. Pasaba horas y horas leyendo y escribiendo.

Cuando murió, me dejó toda su obra escrita. En esta mostraba la tristeza por ser algún día olvidada.

Su pequeño secreto: de joven le hubiese gustado ser una cantante de ópera famosa.


El Final

Guardo aquí esta foto de la etapa de la miseria. Cuando los señores de la guerra invadieron el país, la compañía del circo Karpuzi no tuvo más remedio que disolverse y ocultase por toda la ciudad. Aquellos horrendos seres de corazón oscuro habían desplegado sus banderas y sacado las armas a las calles. Si hubiesen dado con los artistas sus miembros, los habrían aniquilado de inmediato.


Responde a las siguientes cuestiones:

1. ¿Qué historia te ha impresionado más? ¿Por qué?
2. ¿Qué sentimientos te despiertan realmente estos seres del circo a los que llamaban monstruos?
3. ¿Crees que está basado en hechos reales? Investiga en internet.
4. ¿Quiénes son los verdaderos monstruos de la historia? Comenta en grupo.

5. ¿Serías capaz de inventar un personaje del circo Peripatético y escribir su historia? Realiza un dibujo.

martes, 21 de abril de 2020

Tareas de hoy - Ortografía: la "r" y problemas de "mates"

Realiza los siguientes tareas en tu cuaderno copiando los enunciados.






PROBLEMAS DE MATEMÁTICAS


1.  Un cine de mi localidad tiene 279 butacas y el teatro 189. ¿Cuántas butacas le faltan al teatro para tener las mismas que el cine?


2. El teatro ha vendido ya 3.465 entradas de la obra “Karpuchi y los astronautas” para las distintas funciones de este mes. cada entrada vale 12 euros. ¿Cuándos euros se ha recaudado en total? 


3.El cine ha realizado unas camisetas para publicitar la película El planeta de la simia  Petaluda. Si se han vendido ya 326 prendas y aún le quedan otra 319. ¿Cuántas camisetas se hicieron en la promoción? 


4. El teatro tiene un aforo de 753 butacas. Le quedan 624 entradas aún para completar el aforo. ¿Cuántas entradas ha vendido ya?



martes, 28 de enero de 2020

Construyendo la paz (2ªparte) - Estado de Derecho


La fuerza pública
   Las personas construyen la paz cuando renuncian a utilizar su fuerza natural y aceptan una fuerza superior.
Esta fuerza superior se llama “fuerza pública”. Actualmente, en nuestro país. La fuerza pública es, por ejemplo, la policía.
   Cuando un policía sorprende en la calle a alguien que está intentando robar un coche, todo el  mundo acepta que el policía utilice su fuerza  ya que es una fuerza al servicio de lo público, de todo el mundo.
Todo el mundo acepta que el policía utilice su fuerza. Nadie va a decir al policía que no debe utilizar su
Se acabó la ley del más fuerte
El ser humano inventa normas, leyes, un derecho. Para hacer respetar ese derecho, crea una fuerza pública.
  A partir de entonces, nadie está autorizado a hacer uso de su fuerza para imponer a los demás lo que decida. Esto significa que el ser humano deja un estado natural de guerra por un estado de paz. El ser humano pasa de un estado de naturaleza a un estado de derecho. Es un cambio muy grande: la
fuerza es sustituida por el derecho la “ley” sustituye a la “ley del más fuerte”. Y la paz puede establecerse.
Vivir en sociedad
Gracias a las leyes, los seres humanos se organizan en sociedad y se agrupan: crean los Estados. Un estado es el conjunto de personas que siguen las mismas leyes y que viven en una determinada extensión de tierra, con fronteras que determina dónde termina un Estado y dónde empieza otro.
  El juego de la oca, el parchís, el Monopoly… son llamados “juegos de mesa”. Son juegos en los que participan varias personas, y tienen reglas muy claras que todos los jugadores leen antes de empezar el juego. Y las aceptan, si no, no se puede jugar. Si alguien hace trampas o rechaza la regla, queda excluido del juego.
   “Vivir en sociedad” es parecido. Es vivir con personas, conocer las reglas de la sociedad y cumplirlas. Si no, es imposible vivir juntos. Al aceptar las mismas leyes, las personas construyen la paz.
La paz no es natural
   Los españoles de menos de 60 años no han vivido una guerra en su país. Todas las mañanas, desde su nacimiento, se despiertan y hay paz. Vivir en paz les puede parecer natural. ¡Muchos piensan que
es imposible que deje de existir la paz! Tan imposible como que una mañana el sol dejará de brillar.
    Cuando no hay guerra desde hace micho tiempo, la gente puede creer que es natural vivir todos juntos  en paz.
Para vivir en paz, es importante saber que la paz no es algo natural. Pero a la gente le cuesta recordarlo. Alguien dice “buenos días” al entrar en un supermercado, no le da con la puerta en las narices al que está detrás de él, da la gracias cuando le han atendido: es una persona educada.
¿Es natural? No.
Cuando era un niño, no estaba bien educado por naturaleza; ha tenido que aprender las normas de educación.
Sin embargo, los niños odian que los adultos repitan continuamente:”¡Di buenos días!”, “¡Di gracias!”, “¡Di adiós!”… Es pesado, supone un esfuerzo: ser educado no se consigue por naturaleza, así, como si nada.
  Lo mismo ocurre con la paz. Funciona como la educación: no siempre es divertido porque hay que respetar las normas, aprender a cumplir la ley, aprender a no utilizar la fuerza natural. La gente solamente se da cuenta que es mejor vivir en paz después, cuando vive situaciones más agradables que si estuviera en guerra.
   Si las personas lo olvidan y creen que la paz es natural, se olvidarán de construirla y se correrá el riesgo de que vuelvan a haber una guerra.  

lunes, 27 de enero de 2020

Construyendo la paz (1ª parte)


Cuando la fuerza lo decide todo
    La guerra consiste en hacer uso de la fuerza para obtener lo que se quiere.
   La fuerza es algo natural que el ser humano posee dentro de sí. Tiene ojos para ver, oídos para escuchar, y tiene también fuerza. Esta fuerza es útil para llevar cosas pesadas, construir casas, trabajar la tierra…, y a veces para pelearse. Al comienzo de la historia de los seres humanos, la fuerza era muy importante para vivir. Era quizás lo más importante.
 Dos grupos de cazadores están persiguiendo al mismo antílope. Lo matan. Sus familias esperan cada una en su caverna a que traigan la caza para comer. ¿A qué grupo pertenece el antílope? Estalla una enorme trifulca, los hombres se pelean para quitárselo, es la guerra entre los dos clanes. El grupo más fuerte gana el antílope y se lo lleva a sus familias.
  Nadie se extraña de que la fuerza sea el único medio que tienen las personas para inclinar la balanza a un lado o a otro. Pelearse es un instinto: algo que el ser humano sabe hacer sin que se lo hayan enseñado nunca. Como el instinto de las cigüeñas, por ejemplo: en invierno se van a países cálidos. Nadie les ha explicado que encontrarán la muerte si se quedan en una región fría: lo sienten así, lo llevan dentro, de ahí que emigren a África sin reflexionar.
   Las personas se pelean para resolver un problema, igual que bebemos cuando tenemos sed o nos vamos a dormir cuando estamos cansados. La gran diferencia con la cigüeña es que las personas no se sienten satisfechas durante mucho tiempo con esta situación. En el ser humano lo natural no siempre es algo bueno para él.
   Para describir cómo se vive cuando la fuerza lo decide todo, decimos que el ser humano vive en estado natural o en estado de naturaleza.
   En el estado de naturaleza puede haber un altercado, una batalla o una guerra en cualquier momento. Es normal que estalle una guerra cuando unos quieren lo que otros tienen. ¡Y esto plantea un serio problema! Si los seres humanos vivieran hoy en el estado de naturaleza, podría pasar esto:
   En la panadería, dos personas se pelean para poder comprar la última barra de pan. La gente que pasa mira desde fuera para ver quién gana y quién pierde, y la panadería espera que alguien gane para darle el pan, y ¡nadie se extraña! ¿Y si entrara un gigante de dos metros a la panadería y enseñara sus grandes músculos? Inmediatamente, la barra de pan sería para él, porque sería el más fuerte.
Enseguida nos damos cuenta de que nadie puede pensar que este tipo de vida sea agradable. Incluso los más fuertes viven con temor. Tienen miedo de encontrarse a alguien todavía más fuerte. Cuando se hagan viejos, sus fuerzas disminuirán, se volverán más débiles, y los más jóvenes podrán dominarlos.
   Un hombre o un grupo de hombres que se siente más fuerte que el grupo de al lado puede decidir de repente ir a robarles todo, ocupar sus cuevas para tener más espacio… El resultado es que todo el mundo vive con miedo, porque entonces, todas las personas se convierten en un enemigo para los demás. Como el ser humano es inteligente, cuando una situación es verdaderamente desagradable, busca los medios para salir de ella: para salir de ese estado de naturaleza, de ese estado natural de guerra.
Normas para sustituir la fuerza
   El ser humano decide entonces inventar normas, Para que la fuerza no sea lo único que decida todo.
   Para los cazadores de antílopes, una posible norma podría ser: "El antílope se debe repartir entre todos los cazadores presentes”. Cuando no sepas de quién es el  bien: “El que tenga la caverna más cerca se lleva el antílope”; o bien: “El que tenga más niños que alimentar se queda con el antílope”. En la panadería, la norma es: “Al primero que llega se le sirve el primero”. Hay que inventarse una norma que a todo el mundo le parezca buena. El conjunto de normas que eligen las personas para vivir mejor se llama “la ley” o “el derecho”. “Tener derecho” a hacer algo quiere decir que está permitido. Es decir, que ninguna norma lo prohíbe.

Una fuerza para hacer respetar la norma
   Cuando se ha decidido  una norma, el problema que hay es hacerla respetar. ¿Qué tenemos que hacer para que los más fuertes acepten la norma? Porque, al fin y al cabo, ellos siempre pueden decidir utilizar su fuerza para obtener lo que quieren. Nadie les puede quitar la fuerza natural. Las personas piensan entonces que, para hacer que todo el mundo respete una norma, es necesario crear una fuerza más grande que la de los más fuertes. Una fuerza que exista solamente para hacer respetar las normas.
   Al crear normas, leyes y una fuerza para hacerla respetar, los seres humanos construyen la paz.


Texto de Brillitte Labbé y Michel Puech. Ediciones SM, 2002

lunes, 20 de enero de 2020

Paz y Gloria Fuertes

No a la guerra

Si todos los políticos
se hicieran pacifistas
vendría la paz.
Que no vuelva a haber otra guerra,
pero si la hubiera,
¡Que todos los soldados
se declaren en huelga!
La libertad no es tener un buen amo,
sino no tener ninguno.
Mi partido es la Paz.
Yo soy su líder.
No pido votos,
pido botas para los descalzos
-que todavía hay muchos.

Solo tres letras

Solo tres letras, tres letras nada más,
solo tres letras que para siempre aprenderás.
Solo tres letras para escribir PAZ.
La P, la A y la Z, solo tres letras.
Solo tres letras, tres letras nada más,
para cantar PAZ, para hacer PAZ.
La P de pueblo, la A de amar
y la zeta de zafiro o de zagal.
(De zafiro por un mundo azul,
de zagal por un niño como tú).

                                                                        Juguetes para jugar de verdad

                                                               Los juguetes son para jugar a jugar(de verdad)
                                                                      no para jugar a matar (de mentira).
                                                                             Las pistolas (ni de agua),
                                                                              el revolver (ni de broma),
                                                                               la escopeta (ni tocarla)...
                                                                                Los juguetes para todo
                                                                                 y las armas para nada.

                                                       Gloria Fuertes

lunes, 11 de febrero de 2019

Cómo ser superniñ@ y no desesperarse a la primera



     De todos es sabido lo complicado que es ser niño en nuestro mundo de hoy, ni te cuento ser niña, y si encima tienes una discapacidad, eres de procedencia extranjera o, simplemente, eres «rarita» o« rarito» (con lo que fácilmente te puedes ganar la etiqueta de «friki»)… entonces, la cosa se complica mucho. Pero el propósito de esta artículo no es el de desanimar a nadie sino todo lo contrario. Partiendo de la idea de que es lógico y sano  aceptar las diferencias, a las que llamaremos diversidad, casi se convierte en una acción de superhéroe resistir al pensamiento gris que reina en nuestra sociedad (mira que es complicado dar una opinión diferente, llevar sombrero verde, ponerte tres pendientes…).

      Sí, no hay que desesperarse a la primera. Os contaré una curiosidad, Todo superhéroe se ha enfrentado al miedo, por ejemplo Aquiles y su talón, Superman frente a la kriptonita o Luke Skywalker resistiendo al “lado oscuro” (algunos tuvieron más suerte que otros); pero todo parte de esas inseguridad que da enfrentarte a los obstáculos. Ser tú mismo o tú misma puede dar miedito. Os puedo decir que sentir miedo es algo necesario. No me imagino al hombre o la mujer de la prehistoria sin temor a los animales salvajes o a los rayos de una desomunal tormenta (de no sentir miedo y no buscar refugio en ese momento, quizás tú y yo no estaríamos aquí leyendo estas líneas porque nos hubiéramos extinguido como especie).  En cambio, hay otros miedos que nos paralizan y que no tienen mucho sentido, además no nos permiten progresar. Para ello hay que detenerse y utilizar el coco, preguntarnos: ¿superaré mis exámenes de Matemáticas?, por ejemplo; respuesta: si nos ponemos en marcha y nos aplicamos el cuento, por supuesto que sí.

      Por lo tanto, visto lo visto, no tenemos excusa  para iniciar una carrera como superhéroe o superheroína.  Pero, un momento, pensando en la diversidad de las chicas y chicos de los coles, creo que hay quienes tienen dificultades especiales. Me refiero a aquel o aquella en silla de rueda que quieren jugar al baloncesto. Yo no sé si sabría avanzar con la pelota y lanzar a canasta mientras me muevo en la silla. Eso sería  como un superpoder, su superpoder.
   Pero, ¿qué superpoder tendrías yo?, ¿ qué superpoder tendrías tú? Podría decirse que darse uno cuenta de lo especiales que son algunas personas con dificultades especiales y el esfuerzo que hacen para llevar una vida como la del resto de seres humanos, es un superpoder en sí. Si a esto le añadimos el de superar el miedo a los exámenes de mates…  ya ni te cuento.

        En fin, ahora sólo queda buscar un traje de superhéroe o superheroína y participar en el carnaval del cole, que se celebrará dentro de unos pocos días. Nos vemos en la pista del pabellón bailando.

Y recuerda ser como eres.


jueves, 1 de noviembre de 2018

Halloween, una fiesta alucinante

     El pasado miércoles celebramos una alucinante fiesta de Hallowen en el CEIP Antonio Díaz de San José. 

    El cuento de Infantil, 1º y 2º C fue "Efímera", una historia que nos enseña lo importante que es disfrutar de tantas cosas maravillosas que tiene la vida. Necesitamos reírnos más, llorar menos, explorar más el mundo que nos rodea, aburrirnos menos y leer más... En fin, que no hay que quedarse con los brazos cruzados como un pasmarote.
    El cuento de los mayores (de 3º a 6ºC) fue simplemente ¡terrorífico! "Un traje para la eternidad" trata sobre Maurice, un individuo demasiado ambicioso,  que decide hacerse prestamista con su fortuna, ofreciendo dinero a cambio de un alto interés. Huelga decir que quería ser aún más rico. ¡Cómo se le ocurría hacer eso en un momento de crisis! El caso es que él empobreció más a los empobrecidos. ¡Un verdadero desastre! Un día acertó a pasar por allí un extraño personaje con pata de cabra (no diré por aquí su verdadero nombre...) dispuesto a hacerle un traje muy especial para llevárselo al mismísimo Infierno por sus malas acciones. Algunos llamarían a esta situación karma.

   Tras los cuentacuentos nos visitaron unos extraños personajes con mucha marcha (alguno hasta se le desencajaron los huesos de tanto bailar).

    Rasca, el esqueleto, la rata Rita, la enamorada y mortecina Cristine, el fantasma de la ópera, Maruli, el monstruo azul y el paupérrimo espantapájaros estuvieron pululando por allí con sus "números musicales" después de la actividad de los cuentacuentos.
    Finalmente, llegó el momento más emocionante: cada curso recibió un diploma por los maravillosos dibujos y relatos "hallowinos" realizados durante la semana pasada, cada uno en una categoría diferente. 
   El acto se cerró con un baile de vampiros, todo el mundo moviendo el cuerpo (quien lo tuviese) al estilo disco.
   En fin, la jornada resultó de lo más "terroríficamente" divertida. Os espero en mi ataúd hasta el curso que viene.
                                                                                                          Firmado: El vampiro Tikismikis


Entrega de diplomas y premios



















                                             Los diplomas con sus categorías correspondientes.










lunes, 11 de junio de 2018

La tecnología y los números

   Hoy hemos tenido el privilegio de asistir a la a la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT) para aprender lo importante que es la tecnología en nuestras vidas y... ¡lo que hay que estudiar (sobre todo matemáticas) para ser ingeniero! Cualquier invento de la historia tiene detrás un concienzudo estudio de horas, un tanto de paciencia y, por qué no, una pizca de suerte...

La bienvenida a la universidad

   No nos podíamos dar una idea de lo entretenido (y a la vez mágico) que puede ser el "número". Desde las grafías realizadas por egipcios y romanos a las proporciones áureas o cómo la naturaleza y el arte se basan en un delicado equilibrio de números.

            De camino al aula donde el profesor ingeniero nos hablará de la historia de los números.

El patio de este antiguo Hospital de la Marina, hoy Universidad Politécnica de Cartagena, es bellísimo.
 
En clase con el nuevo profe.
 
La seño Leo parece preocupada por el lío de fotocopias que alguno tenía en su mesa.
 
Después de la interesantísima clase de Matemáticas hacemos un descanso para almorzar.
 
 
 
 
Después de reponer fuerzas, hemos asistido a la interesantísima exposición de los inventos en la última planta del edificio. ¡Vaya!, tras del paseo por las distintas vitrinas y expositores con máquinas "super-compuestas" no nos extrañó que algún individuo acabara un poco chiflado, como se nos mostró en la parte de "inventos absurdos".
 
Máquina de comer de la película "Tiempos modernos" de Charles Chaplin.
 
 
 
Lo cierto es que gracias a la tecnología nuestra calidad de vida ha aumentado y la humanidad ha logrado grandes avances, hemos podido detectado enfermedades y curarlas, hemos viajado cada vez más rápidos y seguros...
 
Primera máquina de rayos X
 
Y la tecnología, finalmente, nos ha proporcionados horas y horas de diversión... por ejemplo, viendo películas.
 
Proyector de cine antiguo
 
zootropo
 
Tomavistas y proyector casero
 
El invento del cine se debe a genios como Edison y Los hermanos Lumiere o Georges Meliès. Estos últimos proyectaban sus películas en una pequeña carpa muy similar a las de los circos. Su primera película apenas duraba unos minutos y se titulaba "Llegada de un tren a la estación". Eran tan realista la proyección que muchos de los espectadores creía que el tren saldría de la pantalla y les atropellaría.
 
 
   En fin, la jornada ha dado para mucho, pero lo más importante es que nos ha dejado maravillados y preguntándonos cómo una serie de cálculos y materiales ensamblados pueden crear tantas maravillas y ¡aportar tanto a la humanidad! ¡Esperamos que la experiencia se repita el próximo año!